Cuando los sentimientos fluyen hacia las nuevas relaciones la piel los refleja con insignificantes, pero continuos detalles que nos predisponen a indagar con dulzura el misterio que se abre a los sentidos.
Cuando lanzas la bola (para volver a recogerla) girando sobre su eje transversal, con la velocidad de rotación adecuada para que se pierdan las líneas de corte, y la vuelves a sentir en tus manos la piel de ella y la tuya friccionan produciendo calor y contacto: sentimiento.
Cuando somos los que somos y no uno más se produce la alineación p-lanetaria necesaria para que los partidos sean arduos (no violentos); atractivos (no exentos de calidad) y no muy duraderos (para permitir la ágil rotación de efectivos)
Cuando te tumbas sobre la tarima de la cancha y, cerrando los ojos, te concentras en una sucesión esperanzada de ejercicios de flexibilidad, estiramiento o de simple musculación, una sucesión de sonidos irrumpe en tu mente que permite elaborar un mapa de la percepción sonora que mejora nuestra concepción integral del juego. Esos chirridos entre zapatillas y tarima; esas carreras y saltos; el balón cadenciosa o violentamente botado y lanzado; el tablero; las redes; los contactos físicos y , sobre todo, las voces de mando, de petición, de ayuda y atención; las risas y los ¡¡ayes!! de dolor.
Cuando no vienes o vas y estás como ausente y cualquier otra actividad realizada no aguanta la más mínima comparación (debería haber ido a entrenar).
Cuando la jornada se abre de puertas y de mentes (el próximo jueves y el 14 de mayo) y a través de la infantil adolescencia vemos lo que fuimos y ven lo que serán. Unidos por el vínculo de la amistad esférica que se proyecta al infinito.
Cuando los enteros y completos jalean en lo social la aparición de J. Serrano y éste, cuando aparece en finas láminas o recios tacos, desaparece de inmediato fundiéndose en nuestra esencia.
Cuando lo improbable sucede: la asimilación del mito; la vuelta del talismán y (pese a la instrucción madura) del virginiano; los gestos técnicos de tahúres y conquistadores; la bajada teórica de precios y la subida de la calidad sin precio del juego.
Cuando lo deseable acontece y el club nodriza se deshace con elegancia y precisión (y en el momento justo) de su eterno rival debido a la asunción de los valores del equipo azul.
Cuando todo lo relatado sucede y es real es cuando aún nos seguimos preguntando:
¿cuándo volverán los PADRES a entrenar?
Salud, amor, compromiso , confianza, deleite y ¡pasar más el balón!