Rifirrafe
Fecha 29 Oct 2010 a las 12:55
Tema Crónicas


Esta crónica es fruto del mestizaje y de las posibilidades de las redes sociales. Es un tanto oportunista y simbiótica, pero todo cuanto en ella se dice , se siente y se hace propio, y por ello es mayor la gratitud al “lector perdido” y a Ralph Waldo Emerson, sin quienes  hubiera sido imposible redactarla.

En un mundo como el nuestro, donde la individualidad está apagada por lo políticamente correcto, por el miedo al cambio o a que alguien sobresalga en una mediocridad consensuada, el P69 representa la honestidad como única forma de felicidad, lo cual resulta relajante.

El reto sigue siendo el mismo, llevar a cabo nuestra propia verdad dentro de una sociedad que debilita, que busca el consenso para abonar un campo donde los deseos particulares puedan cultivarse frente a los colectivos.

La verdad a la que nos referimos, siguiendo las enseñanzas de Ralph Emerson, es que la individualidad, no tiene que ver con el deseo particular, sino con la intuición del propio camino como única certeza, que no coincide con el deseo social, pero sí con una verdad universal: “Pertenecer al P nos hace ser únicos, pero universales y, por ello, más humanos y casi siempre inmunes a los rifirrafes”

Si  existe un grupo que no conspire contra la condición humana de cada uno de sus miembros, ese es el P.  La confianza en él es ilimitada. Nos gusta la realidad, los creadores, jugar y modelar personas independientes y felices de su condición, comprometidas con su tiempo y su juego. Hombres y mujeres, no nombres y costumbres.

Aprendemos juntos a vivir según el brillo de las acciones de los reyes de la pista y la piscina, como acciones de los hombres honestos, con astucia y comprensión , sin malicia ni ruindad.

¿En qué consiste ese nosotros primigenio en el que cabe cifrar la fuente de la confianza universa que ayer, como siempre, manifestaron casi todos  los miembros del P que acudieron a entrenar?

La observación y la reflexión nos conduce hasta esa fuente que es a la vez la esencia del espíritu, de la virtud y de la vida, a la que denominamos Espontaneidad o Instinto, que ayer propició una motivación extra y un conflicto pasajero de carácter emocional y físico. Se produjo en el desfiladero de lo profano y lo sagrado y sustentó la quiebra y la restauración de la confianza. ¡¡¡¡Viva el P!!!  

 “Lo que amamos, eso es lo que tenemos; pero con el deseo nos privamos del amor.” Ralph Emerson.

¡¡¡ Viva el P y sus consecuencias!!!









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